La primera Junta Directiva quedó integrada por Pedro Maiz, como primer vocal, Eduardo Zambrano, segundo, Reinaldo Berardi, tercero, Estanislao Hernández, cuarto, Juan Weber, quinto, Rodolfo Dresel, sexto, Valentín Rivero y Gajá, tesorero, y Federico Palacio, secretario.
Fungirían como presidentes los seis vocales nombrados en votación secreta entre los socios propietarios y se turnarían cada dos meses; tesorero y secretario desempeñarían sus cargos durante un año.
El reglamento aprobado se iniciaba con una reflexión históricosociológica: “En todas partes y en todas las épocas, aunque el comercio ha sido y es una de las principales fuentes de la riqueza pública, porque por medio del cambio se imprime a las cosas un nuevo valor, no por eso ha dejado de estar desatendido”. Y señalaba el objeto de la recién fundada Cámara: “Procurar que ese mismo comercio, tan decaído en el país, recobre su verdadero imperio, fomentándose las transacciones, particularmente de esta plaza; ensanchar en cuanto sea posible sus relaciones con los pueblos de fuera y de dentro del Estado; procurar la unidad y armonía más completas entre todos los que están dedicados a ese giro y, por último, defender los intereses del mismo comercio, ante quien corresponda, todo lo que directa e indirectamente tienda a su progreso y desarrollo”.
|